En la tarde del jueves pasado, un grupo de vecinos se instaló con carpas sobre la Avenida Padre Luchesse, en el acceso a Villa Allende. Lo hicieron junto a un quebracho blanco de casi tres siglos de antigüedad, cuya remoción está prevista en el marco de la ampliación vial de la ruta. La protesta, que incluye un acampe, pretendió extenderse hasta el viernes.

La controversia en torno al árbol lleva meses y tiene como eje el avance de una obra clave que conecta la ciudad con Córdoba Capital. El proyecto, ejecutado por Caminos de las Sierras y avalado por el municipio, requiere el retiro del ejemplar para dar continuidad al ensanche de la avenida. Las autoridades informaron que el árbol será trasplantado a pocos metros de su ubicación actual.

Desde el municipio admiten que, por sus dimensiones y antigüedad, el trasplante tiene escasas probabilidades de éxito. Sin embargo, en algunos días se concretaría el trasplante del ejemplar para dar continuidad a la obra vial en marcha. La obra busca aliviar la congestión y prevenir accidentes en un punto de alta circulación.

Un gran árbol rodeado de una cerca y soportes de madera junto a una carretera iluminada al atardecer
El quebracho sería trasplantando cerca de su lugar original | La Derecha Diario

Una defensa emocional y simbólica

Los vecinos reclaman que se mantenga el árbol en su sitio original, proponiendo como alternativa construir una rotonda o un cantero especial. Sin embargo, esas opciones fueron descartadas por técnicos que evaluaron la viabilidad del rediseño vial. La Justicia también desestimó un recurso de amparo que pretendía frenar la intervención.

El quebracho blanco fue símbolo de varios reclamos, pero las prioridades urbanas imponen criterios más amplios. La expansión del corredor Luchesse responde a necesidades reales de conectividad, seguridad y planificación metropolitana. En ese contexto, la preservación estricta de un ejemplar puntual no puede bloquear una obra de interés general.

La protesta, por más legítima que sea en lo simbólico, no contempla el daño que produce frenar inversiones estructurales necesarias. En ciudades que crecen, la infraestructura debe acompañar sin quedar rehén de demandas emocionales. La defensa ambiental, para ser legítima y efectiva, también requiere sentido práctico y razonabilidad.

Tiendas de campaña iluminadas al anochecer con un grupo de personas reunidas al fondo y una bandera colorida ondeando