La llegada del nuevo embajador estadounidense, Ronald Johnson, no es casualidad. Designado por el gobierno de Donald Trump, su perfil parece un claro mensaje al gobierno de Claudia Sheinbaum,  de que Washington no confía en la estrategia mexicana contra el crimen organizado.

La presidente anunció que el próximo lunes se reunirá brevemente con Johnson en Palacio Nacional. En la cita también participarán otros diplomáticos que entregarán sus cartas credenciales. Sheinbaum  afirmó que la reunión será de carácter general, enfocada en la “coordinación entre socios y países amigos”.

Dos hombres de traje se saludan cordialmente frente a la puerta de un avión.
El embajador llegó a México el día 15 de Mayo | La Derecha Diario

Sin intención de hablar del narco

Aunque el contexto exige respuestas, Sheinbaum evitó adelantar que hablará del narcotráfico. Tampoco mencionó algo del polémico caso de la supuesta negociación de Estados Unidos con el capo Ovidio Guzmán  para proteger a sus familiares.

“Habrá otras oportunidades”, dijo, dejando el tema en manos del canciller Juan Ramón de la Fuente. Sin embargo, el silencio es elocuente. La ausencia de una postura firme genera dudas sobre el compromiso real del gobierno de Morena frente al narcotráfico.

El cargo que Johnson  asume estaba vacante desde la salida de Ken Salazar, embajador durante el gobierno del demócrata Joe Biden. Salazar  mantuvo una relación tensa con los gobiernos de López Obrador y roces con Sheinbaum. Su salida dejó un espacio que Trump  aprovechó para colocar a un perfil mucho más duro.

Una persona hablando en un podio durante una conferencia.

Ex-CIA y boina verde ¿diplomático o agente?

Ronald Johnson no es un diplomático cualquiera. Cuenta con 20 años en la CIA y experiencia en fuerzas especiales del Ejército de EE.UU.

Su historial es claro, pues es experto en operaciones encubiertas, estrategia militar y lucha contra el crimen transnacional. Su paso como embajador en El Salvador, durante el primer mandato de Trump, mostró su cercanía con líderes fuertes como Nayib Bukele.

Dos hombres de pie en una sala formal, uno de ellos sostiene un documento mientras el otro observa, con una bandera en el fondo.

La llegada de Johnson  coincide con un controversial operativo en Sinaloa. El ICE presumió haber desmantelado tres laboratorios clandestinos de droga, en coordinación con fuerzas mexicanas “certificadas” por la propia agencia estadounidense.

Tanto la Embajada de EEUU en México como Sheinbaum, aseguraron que las imágenes eran falsas y que no hay agentes estadounidenses operando en el país. Sin embargo, la declaración no convence del todo.

Desconfianza creciente desde Washington

El gobierno de Trump  parece decidido a  tomar cartas en el asunto. México ha sido incapaz de frenar el avance del narco, y Morena  en particular, ha demostrado una preocupante pasividad ante la crisis.

Con Johnson, Estados Unidos  podría estar preparando una estrategia más frontal, independientemente de las decisiones que tome Palacio Nacional.

La desconfianza hacia el gobierno de Morena es evidente. Y el nuevo embajador no llega a México  a tomar café y conversar: llega a observar, presionar… y actuar si es necesario.