Este fin de semana, la presidente de México, Claudia Sheinbaum, calificó de “vendepatrias” a los opositores que solicitan apoyo internacional para asuntos internos. Sin embargo, esta declaración contrasta con su política de estrechar relaciones con regímenes autoritarios.​

La mandataria comparó las acciones de la oposición actual con las de los conservadores del siglo XIX que buscaron la intervención extranjera durante la época de Maximiliano de Habsburgo.

Una mujer está hablando en un podio con un cartel detrás que dice
Claudia Sheinbaum ha reiterado su postura frente a la oposición. | La Derecha Diario

“Es increíble, es igual que los conservadores del siglo XIX que fueron a buscar a Maximiliano para que gobernara el país”, señaló Sheinbaum.

No obstante, Sheinbaum ha defendido la contratación de médicos cubanos en México, argumentando que ocupan plazas que los médicos mexicanos no desean. Críticos señalan que esta práctica financia al régimen cubano y desplaza a profesionales nacionales.

Una persona con mascarilla y bata médica sostiene las banderas de Cuba y México.

Afinidad con regímenes autoritarios

La presidente ha expresado admiración por gobiernos como los de Cuba y Venezuela, calificándolos de “progresistas”. Estas declaraciones han generado críticas, ya que ambos países enfrentan acusaciones de violaciones a los derechos humanos y represión política.

Además, Sheinbaum ha mantenido una postura crítica hacia el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, negándose a restablecer relaciones diplomáticas tras incidentes en la embajada mexicana en Quito.

Dos personas sentadas en sillones frente a frente con una mesa en medio que tiene las banderas de Cuba y México.

Las acciones y declaraciones de la presidenta Sheinbaum evidencian una contradicción entre su discurso nacionalista y su política exterior. Mientras acusa a la oposición de traicionar al país, fortalece vínculos con regímenes que restringen las libertades fundamentales.​

Es fundamental que el gobierno mexicano mantenga una política coherente que priorice los intereses y derechos de sus ciudadanos, sin caer en alianzas que comprometan los principios democráticos.