Una plantilla de mano con forma de garra de hace 67.800 años en una cueva de Muna revela la sofisticada cognición de los primeros humanos modernos y aporta pistas sobre su llegada a Australia.

Una plantilla de mano con forma de garra de hace 67.800 años en una cueva de Muna revela la sofisticada cognición de los primeros humanos modernos y aporta pistas sobre su llegada a Australia.
