El dictador socialista de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, enviará al Congreso un proyecto de ley destinado a regular el funcionamiento de las grandes compañías tecnológicas de redes sociales, conocidas como “big techs”, y crear un marco jurídico que permita censurar a los usuarios y opositores.

El Gobierno brasileño apoya la regulación y la supervisión de estas empresas, que acumulan miles de millones en ganancias, a menudo a costa del bienestar físico y psicológico de las personas”, declaró el jefe de Gabinete, Rui Costa, en una entrevista con la emisora Radio Alvorada FM, en el estado de Bahía (noreste).

Hombre mayor con barba y cabello canoso vestido con camisa blanca levantando la mano en señal de saludo
Lula da Silva, dictador de Brasil. | La Derecha Diario

Costa también manifestó la preocupación del régimen de Lula da Silva con los empresarios y cuestionó la escasa cooperación de las “big techs” con las autoridades brasileñas. “Los más ricos del mundo son dueños de empresas como Facebook, Instagram y X”, señaló.

Según el funcionario, estas plataformas digitales generan ingresos por miles de millones de dólares a nivel global, “patrocinando, fomentando y permitiendo delitos atroces como la pederastia, la trata de menores, la prostitución, el narcotráfico y el fraude bancario”.

También remarcó que la “libertad de expresión no es autorización para cometer crímenes” y justificó esa declaración autoritaria con la excusa de que la ley debe sancionar tanto a quienes producen “contenido ilegal” como a quienes “facilitan su difusión”.

Dos hombres de traje conversan de cerca en un ambiente formal

Estamos hablando de algo muy peligroso. Más que nunca, necesitamos regular, vigilar y sancionar no solo a quienes publican, sino también a quienes facilitan la difusión de este contenido. Es necesario mejorar la legislación para disuadir y sancionar eficazmente estas actividades delictivas”, concluyó.

La censura a X

El pasado 30 de agosto de 2024, el juez-dictador Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), ordenó prohibir el acceso a la red social X por no acatar las ordenes de censura y no bloquear cuentas de usuarios opositores de Lula. La resolución incluía multas de 50.000 reales diarios para quienes accedieran mediante VPN y la prohibición de que las tiendas digitales ofrecieran la aplicación.

Sin embargo, tras duras criticas a Lula por parte de los brasileños, actualmente X opera con normalidad en el país, aunque el debate sobre su regulación sigue abierto.