Tras el estallido de un conflicto armado en junio entre Irán, Israel y posteriormente Estados Unidos, el gobierno iraní ha intentado utilizar la vía diplomática extorsiva para ejercer presión sobre Washington, exigiendo compensaciones económicas y garantías de seguridad como condición para retomar las negociaciones nucleares.
En lo que ha sido interpretado por analistas occidentales como un claro intento de extorsión, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que Estados Unidos debía ”explicar su agresión” y pagar por los daños causados en ataques recientes a instalaciones nucleares iraníes, además de comprometerse a no repetir acciones similares.
Irán presentó estas demandas luego de que Israel lanzara un ataque sorpresa el 13 de junio contra territorio iraní, incluidos sitios nucleares y bases militares, provocando una respuesta militar de Teherán y finalmente una intervención directa de Estados Unidos, que lanzó misiles contra las instalaciones nucleares de Fordow y Natanz.
Las autoridades iraníes consideran estos ataques como una traición a los compromisos diplomáticos y buscan utilizarlos como justificación para obtener reparaciones antes de cualquier nuevo diálogo.

Sin embargo, la respuesta del gobierno de Donald Trump fue tajante. El portavoz adjunto del Departamento de Estado, Tommy Pigott, calificó las exigencias iraníes de ”ridículas” y acusó al régimen de estar utilizando tácticas de presión mientras continúa financiando actividades desestabilizadoras en la región.
”Si realmente quisieran ahorrar dinero, dejarían de financiar escuadrones de la muerte y oprimir a su pueblo”, dijo Pigott, reafirmando que Estados Unidos está dispuesto a negociar, pero solo si Irán actúa primero para reducir la tensión y demuestra buena fe.
El gobierno estadounidense dejó claro que no cederá ante presiones o amenazas veladas. La exigencia de ”medidas de creación de confianza” por parte de Teherán, principalmente dinero y garantías de no agresión, fue considerada por Washington como una forma de chantaje inaceptable.

En lugar de debilitar su postura, la administración Trump endureció su posición. Cualquier avance en las negociaciones dependerá exclusivamente de cambios verificables en el comportamiento de Irán.
Mientras tanto, Irán ha suspendido su cooperación con la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), y su stock de uranio enriquecido al 60% sigue intacto, lo que mantiene vivo el temor de una escalada nuclear.
A nivel diplomático, Araghchi amenazó con cortar relaciones con Europa si los países del E3 (Reino Unido, Francia y Alemania) activan el mecanismo de ”snapback” para restaurar sanciones de la ONU, lo que considera una línea roja.
El mecanismo snapback es una cláusula del acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) que permite a cualquier miembro del Consejo de Seguridad de la ONU restablecer automáticamente todas las sanciones internacionales contra Irán si se determina que Teherán ha incumplido sus obligaciones. No requiere consenso, lo que impide que otros países veten su activación. Su uso implica el colapso del acuerdo.
