Con el  respaldo de países árabes y potencias occidentales, una declaración conjunta en Naciones Unidas condenó los ataques del 7 de octubre, pidió el desarme de Hamás y planteó el traspaso del control de Gaza a la Autoridad Palestina. Israel, aunque ausente del encuentro, queda fortalecido en su postura frente al terrorismo islamista.

Una coalición internacional conformada por 17 países, incluidos actores clave del mundo árabe como Qatar, Arabia Saudita y Egipto, junto con la  Unión Europea y la Liga Árabe, firmaron una declaración sin precedentes que exige de manera explícita el desarme de Hamás  y su salida del gobierno de la Franja de Gaza.

Tres personas con uniformes militares y pasamontañas portan armas largas y están de pie junto a una bandera con símbolos y letras árabes.
El ejército terrorista de Hamás: una organización armada al servicio del extremismo islámico. | La Derecha Diario

El documento fue  presentado durante una conferencia en la sede de Naciones Unidas en Nueva York  y representa un duro golpe político para la organización islamista, que ha sido históricamente sostenida por la retórica antiisraelí y por sectores radicalizados dentro del mundo musulmán.

El texto, de siete páginas, expone con claridad la necesidad de que  “en el contexto del fin de la guerra en Gaza, Hamás debe poner fin a su dominio en Gaza y entregar sus armas a la Autoridad Palebstina”. Esta afirmación no solo señala a Hamás  como un actor ilegítimo e incompatible con cualquier proyecto de paz, sino que también legitima indirectamente las acciones defensivas llevadas a cabo por Israel  desde el  7 de octubre.

La declaración condena de forma explícita los atentados cometidos por Hamás en suelo israelí, una serie de ataques coordinados que dejaron más de mil civiles muertos, en lo que fue el mayor acto terrorista en la historia del país. La  falta de proporcionalidad en las críticas habituales a Israel ha dejado, durante años, impune a Hamás y a su política sistemática de utilizar a la población civil como escudo humano.

El hecho de que países árabes ahora condenen esos ataques indica un cambio estructural en la visión regional sobre el conflicto.

Hombre calvo con traje oscuro y corbata roja sentado con las manos entrelazadas frente a banderas y fondo elegante

“Por primera vez, los países árabes y de Oriente Medio condenan a Hamás, condenan el 7 de octubre, exigen su desarme, exigen su exclusión del gobierno palestino y expresan claramente su intención de normalizar las relaciones con Israel en el futuro”, aseguró el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot.

El documento,  firmado también por Francia, Reino Unido y Canadá, propone incluso el despliegue de una fuerza extranjera para estabilizar Gaza  una vez finalicen las hostilidades.  Ni Israel ni Estados Unidos estuvieron presentes en la conferencia.

Lejos de tratarse de un simple comunicado diplomático, esta declaración representa un cambio cualitativo: el aislamiento de Hamás no solo es promovido por Occidente, sino también por sus aliados  ideológicos. En el contexto geopolítico actual, el movimiento islamista pierde apoyo, legitimidad y proyección.