El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asumido un papel activo como mediador en el reciente conflicto fronterizo entre Camboya y Tailandia, que se ha convertido en el peor enfrentamiento entre ambos países del sudeste asiático en más de una década.

En medio de una visita a Escocia, Trump utilizó sus redes sociales para anunciar conversaciones directas con los líderes de ambas naciones y exigir un alto al fuego inmediato, advirtiendo que Estados Unidos no cerrará acuerdos comerciales con ninguno de los dos países mientras continúe el conflicto.

Los enfrentamientos, que ya se extienden por tres días, han dejado más de 30 muertos y desplazado a más de 130.000 personas, afectando provincias fronterizas como Trat (Tailandia) y Pursat (Camboya).

Un hombre de traje y corbata roja habla frente a varios micrófonos y cámaras mientras un avión presidencial está estacionado detrás de él
Desde Escocia, el presidente Trump anunció las discusiones con los mandatarios de ambos países | La Derecha Diario

Trump comunicó haber hablado primero con el primer ministro camboyano Hun Manet, seguido de una conversación ”muy buena” con el primer ministro interino tailandés Phumtham Wechayachai. En ambas llamadas, aseguró que ambos líderes estaban dispuestos a alcanzar un cese al fuego inmediato y promover la paz.

”Después de hablar con ambas partes, paz, cese al fuego y prosperidad parecen algo natural”, escribió Trump. Además, comparó la situación con el conflicto entre India y Pakistán, en el que también intentó mediar durante su mandato presidencial, y afirmó estar comprometido con simplificar esta ”situación compleja”, logrando prevenir una guerra que hubiera tenido consecuencias desastrosas a nivel mundial. 

El presidente aprovechó su influencia política y comercial para presionar a las partes involucradas, dejando claro que no permitirá avances en las negociaciones comerciales si continúan los enfrentamientos militares.

Esta postura demuestra cómo Trump busca posicionarse nuevamente como un actor de peso en el escenario internacional, recurriendo a su estilo directo y orientado a resultados, en este caso bajo la advertencia de suspender relaciones comerciales.

Hombre mayor con uniforme militar blanco y condecoraciones doradas sonriendo frente a un fondo interior desenfocado

Mientras Trump asume este papel mediador, la comunidad internacional también ha comenzado a reaccionar. El primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, presidente de turno de la ASEAN, ha impulsado una propuesta de alto al fuego respaldada por Camboya y aceptada ”en principio” por Tailandia. No obstante, los combates continúan en diferentes frentes y las acusaciones mutuas agravan las tensiones.

Tailandia denunció ante el Consejo de Seguridad de la ONU que soldados tailandeses han resultado heridos por minas terrestres supuestamente colocadas por Camboya y acusó a este país de lanzar ataques no provocados. Por su parte, Camboya calificó las acciones de Tailandia como una ”agresión deliberada e ilegal”, y solicitó a la comunidad internacional que condene con firmeza las acciones de Bangkok.

Hombre de cabello canoso y gafas vistiendo traje azul oscuro y corbata azul con fondo de plantas desenfocado

Este conflicto se inscribe en una larga historia de disputas por la soberanía de la frontera de 817 kilómetros entre ambos países, especialmente por el control de templos antiguos como Ta Moan Thom y Preah Vihear.

Aunque la Corte Internacional de Justicia otorgó en 1962 la soberanía de Preah Vihear a Camboya, la tensión resurgió en 2008, cuando Camboya intentó inscribir el sitio como patrimonio de la humanidad.

En este contexto, la intervención de Trump representa una iniciativa diplomática crucial que busca incidir en una crisis regional y a la vez reforzar su imagen como figura de autoridad internacional.

Hombre de cabello rubio con traje azul y corbata roja hablando frente a un micrófono en una sala oficial decorada con banderas y un cuadro al fondo